El Miedo, sus Motivos y sus Porqués (2)

 

 

El otro día deje una pregunta en el aire…

¿Cómo es posible que algo normal y cotidiano pueda verse como amenazante y peligroso?

Pues verás… La respuesta podemos encontrarla en cualquiera de los siguientes apuntes.

Por una parte, estaría el problema de las Asociaciones Mentales Distorsionadas… (No sé si el término es muy “científico”, pero me sirve)…

Y me explico…

El ser humano, a lo largo de su vida, va experimentando una serie de hechos, situaciones o circunstancias, rodeados de toda una parafernalia de condiciones y de casualidades, directas o indirectas, que pasan a formar parte de la vivencia que tenemos de cada situación.

Cuando el resultado de dicha experiencia ha sido negativo, se APRENDE que, si eso mismo se produce en otro momento, nos puede hacer sufrir.

Te pongo por ejemplo el caso de una persona que camina una noche hacia su casa y de repente la atracan, amenazándola con un arma; casualmente, en ese instante un perro empieza a ladrar.

El hecho de que a esa persona, a partir de entonces, le asuste el hecho de ir sola a casa por la noche sería lo más lógico… Sin embargo, que lo que realmente le dé auténtico pánico sea oír el ladrido de un perro, en cualquier momento, de día y de noche, eso ya no sería nada lógico. Entonces, lo que aquí habría ocurrido es que su mente estaría haciendo una Asociación Distorsionada entre el recuerdo que tiene de la experiencia real del atraco y todo lo que la acompañó en aquel instante, y ese ladrido que está escuchando ahora, en una situación totalmente inocente y, por tanto, nada peligrosa.

Otra posible explicación, y quizá ésta sea una causa muy común entre los miedos que, de forma ilógica, afectan a algunas personas, está en la propia Inseguridad Personal ante cualquier circunstancia que requiera un mínimo esfuerzo, o ante una situación que implique un cierto grado de compromiso.

Una persona insegura, con baja autoestima, puede vivir inmersa en una sensación de miedo constante a qué hacer o qué decir, a cómo vestirse, a quién dirigirse, al qué dirán, a qué pensarán…

Y quizá, sus expresiones más utilizadas podrían ser: “Tengo miedo de…”, “Me asusta pensar que…” Claro, ante este panorama, su tendencia será a la huida, al intentar pasar desapercibida, incluso, al aislamiento.

Porque esa Inseguridad con respecto a casi todo y frente a casi todos puede, a veces, llegar a provocar auténtico pánico, yendo incluso acompañada de sintomatología física (taquicardias, dilatación de pupilas, bloqueos cognitivos, inmovilidad, etc.)… Y peor aún si la vivencia es tan fuerte como para llevarle a pensar que de ello pueden desprenderse consecuencias nefastas para su integridad.

Esto se puede enlazar con un tercer supuesto en el que la característica esencial, y por tanto donde se halla el porqué de ese miedo irracional, es la Visión Distorsionada de la realidad.

Casi todos los problemas psicológicos generan, en mayor o menor medida, un cierto grado de distorsión y cuanto más se interioriza esa distorsión, más se proyecta hacia el exterior en forma de actitudes recelosas, hasta el punto de ver como amenazante cualquier cosa que, en circunstancias normales, no sólo sería inocua, sino que, incluso podría ser hasta agradable.

Pero creo que por hoy, otra vez, tengo que interrumpir el tema…

Ya sabes… el espacio.

Sin embargo, pienso seguir escribiendo sobre estas cosas…

Si te interesa… “nos vemos” en la próxima entrada.

 

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