Hacia una Personalidad Sana (2)

 

 

¿Cómo decidir qué es más importante: la salud física o la salud mental?

¿Cómo puede disfrutarse de una buena salud física, si no se disfruta de una buena salud mental?

Quizá alguna vez hemos escuchado a alguien decir:… “Está tan obsesionado con el corazón que al final le va a dar un infarto!!

Y estaréis de acuerdo conmigo en que sería más útil para ese “doliente”, tratar de superar esa obsesión que le limita su actividad física, en lugar de ir cada dos por tres al Cardiólogo, para que le recete un fármaco que prevenga el infarto.

En la publicación anterior, mencionaba que era la misma sociedad que nos acoge y nos mantiene, la que nos puede dañar e incluso destruir.

Por ejemplo… Esta sociedad nos “obliga” a consumir… Y no porque nos amenace con medios físicos para ello; sino porque el vecino consume… “y yo no voy a ser menos que él“.

Sin embargo, para poder consumir, hay que tener dinero; para tener dinero hay que trabajar más y más… (Hay algunos cuantos, no sé si afortunados, que no lo necesitan, pero bueno)… Para trabajar más, hay que quitar tiempo al descanso… muy necesario… Pero es que, si no hay descanso, la mente se fatiga… Si tenemos fatiga psíquica, no se rinde en el trabajo… Si no se rinde en el trabajo y no se produce, no hay dinero… Y si no hay dinero, no se puede consumir…

Y entonces, esa persona se deprime, porque ha hecho todo lo posible y no le ha servido de nada… O se obsesiona con el fracaso y empieza a verse a sí misma como una inútil…

Este sentimiento de inutilidad genera una inseguridad que le aísla y le deprime más… O se angustia porque el otro sí pudo y él no… Y se pica con ese otro, a ver quién puede más…

Definitivamente… uff!!

¿Y qué me dices del culto al cuerpo y de la preocupación por el aspecto físico?…

Las dietas más severas que, de entrada, parecen efectivas… luego resulta que no tienen los resultados que esperamos… Y probamos otra y otra y otra… Y como esto no sirve y lo otro tampoco… directamente dejamos de comer… Y ya sabes: Anorexia, Bulimia… ¿Sigo?…

La obsesión por ser el mejor desemboca en ansiedad y estrés…

La obsesión por ser el más atractivo, puede llevar a trastornos en la alimentación o a depresiones por la no aceptación de la propia imagen…

El fracaso en cualquier ámbito, en muchas ocasiones, lejos de estimularnos para seguir adelante por medios “sanos y saludables”, nos llevan a la inseguridad, a la depresión o a la obsesión…

Y una sobrestimulación para conseguir algo, puede desembocar en insomnio, en desórdenes físicos de todo tipo…

El panorama, desde luego, se las trae…

Pero no pretendo ser agorera… ni catastrofista…

Lo que pretendo es que pensemos sobre ello y busquemos soluciones “sanas”… Porque estamos a tiempo.

Revisaba el otro día una estadística sobre los problemas que motivaban con más frecuencia las bajas laborales y, además de los consabidos procesos gripales o catarrales, llamaba la atención la preponderancia de las Depresiones… Incluyendo en ellas, no sé si como origen o como consecuencia, la Fatiga Psicológica.

Ya he hablado en otras ocasiones de la Depresión… y no me voy a enrollar más con eso…

Al menos, hoy no…

De hecho, es que hoy ya lo voy a dejar aquí…

Porque todavía tengo mucho que decir sobre este tema… Pero prefiero hacerlo en dosis pequeñas… Como deben aplicarse los buenos perfumes…

… O como dice mi madre muchas veces: “Lo poco agrada; lo mucho enfada”…

… O cansa… que es peor.

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