El Síndrome del “Nido Vacío”

 

 

“Hasta hace un año, vivía feliz como ama de casa… Mi marido, mis hijos y mis tareas me llenaban. Nunca he trabajado fuera de casa, porque tampoco me ha hecho falta. Mi marido decía que ya ganaba él por los dos… Y la verdad es que nunca nos ha faltado nada… Mis hijos estudiaron lo que quisieron; ahora tienen buenos trabajos y ya viven en sus propias casas, con sus parejas… Y yo tendría que sentirme bien… pero no lo estoy. Siento una gran tristeza; no tengo ilusión por nada; ahora todo me resulta insoportable… Y lo peor es que no tengo motivos para ello”.

Esto es lo que me contaba recientemente una mujer de mediana edad que había acudido a mi consulta.

Así pues, voy a aprovechar para hablaros de este trastorno que se da especialmente en las mujeres… Porque todavía suelen ser las mujeres las que, tras el emparejamiento y el nacimiento de los hijos, se quedan en casa para atenderles “a tiempo completo”… para que se hagan hombres y mujeres “de provecho”.

Y efectivamente, los hijos crecen… Efectivamente, los hijos se convierten en hombres y mujeres “de provecho”… Efectivamente, esa madre ha visto cumplido su “gran objetivo”… El problema es que, cuando esto ocurre, los hijos se independizan… Y se van.

Y es entonces cuando esa mujer, que ha dedicado la mitad de su vida a cuidarles y a “estar ahí para su familia”, se da cuenta de que ya no tiene un objetivo claro; y que todo eso que antes hacía, con mayor o menor esfuerzo, al perder ese objetivo, ahora resulta vano y sin sentido.

Este sentimiento de “desfondamiento” provoca una caída en el estado anímico. Es como si, de pronto, desapareciera el suelo y nuestros pies no tuvieran donde pisar… Y entramos en “caída libre”… Y nuestra autoestima empieza a bajar y a bajar y a bajar… Porque “¿para qué sirvo yo ahora?”… Y de “caída libre” se pasa a “entrar en barrena”…

… Seguro que os imagináis el “tortazo emocional” que viene después.

Bueno… Os diré algo. Es una realidad que todos necesitamos y buscamos razones que justifiquen nuestros actos.

Por mucho que digamos que hacemos las cosas “porque sí”, lo cierto es que siempre las hacemos “por algo”. El “porque sí” puede ser de cara a la galería; pero en nuestro interior siempre hay una razón para hacer lo que hacemos o para decir lo que decimos.

Si, de pronto, aquello que estábamos haciendo “por algo”, pierde ese “algo”, entonces nos parece que ya no tiene sentido; y eso nos desconcierta y nos lleva a pensar que ya no merece la pena seguir haciéndolo.

Vale… Pues llegado este punto, llegado ese momento en que se han alcanzado esos objetivos que nos habíamos propuesto, es cuando tenemos que buscar otros.

Y alguien me preguntará por qué…

¿Por qué hay que buscar otros objetivos, otras metas? ¿Por qué no puede uno dedicarse a descansar, tras toda una vida de trabajo y esfuerzo? ¿Por qué no puede empezar a pensar en sí mismo?

¡Pues eso es!

¡Ese será nuestro nuevo objetivo!… ¡Nosotros mismos!

Y te lo digo especialmente a ti… MUJER… Estás viendo a tus hijos donde querías verles… Te sientes orgullosa de ellos y de ti misma por lo que se ha conseguido…

¡Es tu turno!

Ahora tu objetivo es hacerte feliz a ti misma. Empieza a hacer cosas que te gustan… Esas cosas que siempre habías dejado “para después”, porque no tenías tiempo.

Cosas que te apetezcan… Porque te lo mereces.

Porque tienes derecho a ello. Porque siempre lo has tenido…

… Pero ahora, más que nunca… ¡TU OBJETIVO ERES TÚ!

 

 

 

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