El Enfermo Imaginario

 

 

Me he tomado la libertad de utilizar el título de la famosa obra de Molière, para encabezar lo que quiero contaros hoy…

Quizá conozcáis a alguna persona que está demasiado pendiente de no contraer ninguna enfermedad, para lo cual pone todos los medios a su alcance… O alguien que se preocupa tanto de su salud que cualquier cosa que le “sale de ojo” lo interpreta como un síntoma evidente de una enfermedad, tal vez, incluso, grave.

A este individuo le llamamos hipocondríaco. Y observamos que, en algunos casos, los que le rodean pueden llegar a burlarse de él, tachándole de exagerado, miedoso, fácilmente sugestionable, etc.

Pero no se toma conciencia, en realidad, del gran problema que supone para quien lo sufre y para sus más allegados y de la angustia que puede generar esa situación. Porque de eso se trata, principalmente: de Angustia.

Dejadme ahora que me enrolle un poco para hablaros de esto:

La Hipocondría supone una “sobrevaloración”, porque se aumenta exageradamente el valor de algo. Supone una “sobrevaloración angustiosa”, porque al reconocerlo como maligno, produce un sentimiento de pánico. Y esta sobrevaloración angustiosa se hace por la sospecha de unos síntomas que, objetivamente, no son tales. Es decir, que todo se complica más aún porque eso que se catalogaba como peligroso o, incluso, letal, realmente no se puede clasificar así ya que, realmente (valga la redundancia), no existe.

Es, por poner un ejemplo, el hecho de tener la seguridad de que ese pequeño lunar que lleva en el hombro desde la infancia, se trata, bajo esa especial óptica, de un síntoma evidente del cáncer de piel que ha empezado a corroer su cuerpo para matarle definitivamente…

… O de que esa venita roja que ha aparecido una mañana en el ojo es, sin duda, la prueba que necesitaba para confirmar sus temores de que va a quedarse ciego.

Sin embargo, todo esto no es tan simple como parece.

En el hipocondríaco se dan dos características básicas que definen claramente su personalidad:

Por un lado, nos encontramos con un componente depresivo, que hace que algo se vea totalmente negativo y sin la más mínima esperanza de solución.

Por otro, aparece un componente obsesivo, que lleva al individuo a centrarse exclusivamente en eso que ve como negativo, llegándole a impedir cualquier posibilidad de descubrir otras cosas que sí podrían resultar positivas.

Todo esto, sumado a la preocupación constante por ese fin que se teme y que se ve tan próximo, sumergen al hipocondríaco en la Angustia que, cerrando el círculo, le lanza, nuevamente, a la espiral de la depresión y la obsesión.

Luego, y quizá en un plano menos conflictivo, se pueden descubrir también rasgos hipocondríacos en otras personas que, sin llegar a estos extremos de depresión y angustia, se muestran constantemente preocupadas por su salud y por el funcionamiento de sus órganos, obsesionándose lo suficiente con ello como para observarse a sí mismos constantemente, en busca de algo que confirme sus temores.

No obstante, el hecho de necesitar, con bastante frecuencia, que les hagan revisiones médicas, genera molestias a su alrededor. Lo que provoca que perciban un cierto rechazo o, incluso, como decía antes, que se burlan de ellos.

Esto puede complicarse cuando, por evitar ese rechazo, se erigen en médicos de sí mismos y comienzan a automedicarse consumiendo ávidamente y sin control alguno, medicamentos que, en el mejor de los casos, no les sirven para nada; pero que, en ocasiones, pueden provocar un daño severo en su organismo… Y esto sí sería real.

Conclusión… El problema es importante.

… Y es más frecuente de lo que creemos.

Si lo percibimos en nosotros mismos o en alguien de nuestro entorno, sería aconsejable consultarlo con un psicólogo, para tratarlo convenientemente… Porque hay que evitar, por todos los medios, que llegue a los extremos angustiosos que citaba más arriba.

Porque esa Angustia, por sí sola, puede causar graves daños en quien la padece…

Daños tanto psicológicos como fisiológicos…

Y esto ya son palabras mayores, porque estamos hablando de SALUD… De tener BUENA SALUD….

O sea, estamos hablando de una CUESTIÓN VITAL.

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